Pasar al contenido principal
Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano

LA CONSERVACIÓN DEL PARQUE ARQUEOLÓGICO RINCÓN CHICO (PARCH) DURANTE LA PANDEMIA COVID-19

La última temporada de lluvias ocasionó daños extraordinarios en el PARCH. A pesar de las restricciones, se logró dar respuesta a este problema

La reciente temporada de lluvias en el Valle de Santa María, Catamarca, se caracterizó por haber superado el promedio de precipitaciones anuales esperables. Como consecuencia, el Parque Arqueológico Rincón Chico sufrió daños extraordinarios.

Una de las estructuras más afectadas por las fuertes corrientes de agua fue la plaza más grande del poblado, que posee una forma rectangular y anchas paredes pircadas. Dos de las cuatro esquinas cedieron al agua y sufrieron derrumbes, por lo que pircas y material arqueológico que estaba enterrado se esparcieron al interior de la plaza.  Esta grave situación fue informada por el Cacique Carlos Cruz de la Comunidad Indígena Cerro Pintao - Las mojarras, heredera y custodia del sitio cultural ancestral.

En el marco de la pandemia por COVID-19 y de las medidas tomadas por el Gobierno Nacional para el cuidado y preservación de la salud de toda la ciudadanía, la protección y el cuidado del patrimonio cultural, especialmente el arqueológico, quedaron supeditados a la implementación de guardias mínimas de control y vigilancia por personal autorizado, y al desarrollo de actividades de investigación y capacitación de manera remota por parte de los equipos técnicos.

A pesar de las restricciones, el equipo interdisciplinario de gestión y conservación del PARCH dirigido por la licenciada Leticia Raffaele (INAPL) logró desarrollar las acciones necesarias para dar respuesta urgente al grave problema de conservación del patrimonio arqueológico y a la necesidad del ejercicio pleno de los derechos de la Comunidad Indígena Cerro Pintao - Las Mojarras.

Junto a Esteban Villalba (responsable de Uso Público en el PARCH de la Secretaría de Turismo del Municipio de Santa María), al Cacique Carlos Cruz, Blas Torres y Dario Quizpe (custodios del sitio ) y a los colaboradores Luis Villagra y Christian Rodríguez, se trabajó en el sitio con la asistencia de la licenciada Raffaele mediante una videollamada. Esto permitió la elaboración y presentación de un informe completo sobre el estado de situación a la licenciada Claudia Yapura (Directora Provincial de Antropología de Catamarca). Además, se diseñó e inició la implementación de un protocolo de emergencia que contempla tres aspectos fundamentales: la recolección de los materiales arqueológicos de superficie, el registro técnico de los daños y la conservación preventiva de los muros afectados para evitar un colapso mayor.

Las acciones realizadas entre el 6 y el 9 de junio pasados (y las que aún están en curso) se implementaron con una gran rapidez y eficacia gracias a la coordinación interdisciplinaria e interinstitucional que resulta de años de trabajo conjunto y diálogo permanente. En este sentido, el énfasis del proyecto en la gestión participativa, a cargo de la antropóloga Mariana den Dulk (INAPL), impulsó la progresiva construcción de una red de cooperación basada en el intercambio de saberes, en la reflexión y en el compromiso colectivo que hoy está dando sus primeros frutos: el resguardo y conservación del patrimonio cultural santamariano.