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Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano

CUEVA DE LAS MANOS, RIO PINTURAS Patrimonio Cultural de la Humanidad

El pasado 4 de diciembre se cumplieron 20 años de la declaratoria de UNESCO a Cueva de las Manos, Río Pinturas como "Patrimonio Cultural de la Humanidad".

La propuesta ante la UNESCO fue llevada adelante por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) a través de la Dirección Nacional de Patrimonio de la Secretaría de Cultura de la Nación, con el apoyo del municipio, de la comunidad de Perito Moreno y de la Provincia de Santa Cruz.

Desde 1995 se desarrolla en el INAPL el programa de “Documentación y Preservación del Arte Rupestre Argentino” (DOPRARA), con el objeto de amortiguar los procesos de destrucción de sitios con arte rupestre y de preservar estas representaciones en distintas áreas del país. En ese entonces el programa era coordinado por Diana Rolandi, Carlos Gradin se desempeñaba como asesor científico y el equipo estaba conformado por las arqueólogas María Onetto, Mercedes Podestá, Ana Aguerre y el fotógrafo Mario Sánchez Proaño. 

Desde los comienzos se le confirió máxima prioridad a Cueva de las Manos. Se desarrollaron distintas acciones para conservar y proteger este sitio (documentar, monitorear, difundir, formar guías, redactar un plan de manejo, etc.), lo que posibilitó que en 1997 se elevara una propuesta a UNESCO para la Lista del Patrimonio Mundial, que en Junio de 1998 se realizara la presentación y que, finalmente, el 4 de diciembre de 1999 este organismo internacional formalizara la declaratoria.
Desde entonces, el INAPL participa en la gestión de Cueva de las Manos y asesora en las distintas instancias de participación a nivel municipal, provincial y nacional.


Cueva de las Manos es uno de los pocos sitios con arte en buen estado de conservación que corresponden al Holoceno Temprano. El Comité del Patrimonio Mundial destacó la importancia del sitio por presentar “un conjunto pictórico único en el mundo”, por su antigüedad y continuidad a través del tiempo, por la belleza y el estado de conservación de las pinturas y por la magnificencia de los conjuntos de negativos de manos y escenas de caza. Además, mencionó que el escenario que lo rodea es de una “belleza  emocionante”, que “forma parte del valor cultural del sitio en sí mismo”.